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lunes, 11 de enero de 2016

Conducir a los 40 (I)


Hace unos años me propusieron escribir sobre sexo. Oh, qué original. El sexo vende. Pero no se trataba de un trabajo remunerado. Una inofensiva colaboración, pero nunca redacté una línea. 

Todo fue a raíz de una charla informal, a través de Internet, cuando no existía Facebook, ni Twitter, ni los famosos de medio pelo iban a televisión a contar sus intimidades, nada sensuales, todo sea dicho. 

El tipo era agradable y serio, de hecho, su página es (re) conocida aunque admito que hace años que no la leo. 

¿Escribir sobre fantasías sexuales? No lo vi claro. Pero algo en mi cerebro ha provocado que ese recuerdo acudiera. Termino de ver un documental de la BBC sobre la historia del romance en Inglaterra a través de sus novelas.
 
Lucy Worsley es la presentadora. Soy una ignorante practicante. Acabo de descubrir que tenemos la misma edad, cumplimos años el mismo mes, y hasta aquí las coincidencias. Ella es historiadora y me acaba de seducir el programa "Very British Romance"

He quedado prendada. A cada mención de un título quería escribir sobre el libro y el autor. 

Del romance a la sensualidad, de la sensualidad a la sexualidad y de nuevo, al romance. Década tras década los novelistas han reinventado el amor, el desamor y la pasión.

Desde Samuel Richardson con su "Pamela" y la morbosa historia de la pobre "Clarisa" ;vi una adaptación que llevó a cabo la BBC, cómo no, y sufrí tanto como una de las lectoras de la época que escribió al retorcido Richardson, en mi caso no quería tirar el libro y desmayarme inmersa en "un mar de lágrimas", pero sí me levanté unas cuantas veces presa de la impotencia.

Lucy Worsley fantástica conductora del programa
1778, "Evelina" fue la segunda protagonista en el 'mercado del romance', una joven atractiva, extranjera (un toque exótico era necesario para captar la atención del lector) y un retrato de una sociedad un tanto absurda con sus normas para coquetear.

Filósofos y pintores de la época no dormían o comían por seguir las intrigas que vivía esta heroína, protagonista de una novela anónima, hasta que dejó de serla: Fanny Burney de tan sólo 24 años la escribió, aburrida como una ostra, se dedicó a retratar la época que le había tocado vivir. Y le salió muy bien.

Antes que Jane Austen. Fue una inspiración a la hora de crear a Bridget Jones (Helen Fielding)

Ahora las aristócratas diseñan joyas, antes escribían novelas.
Además, Fanny Burney fue la precursora del llamado crowdfunding. En su tercera novela, viendo que no ingresaba dinero a pesar de que su novela fue un éxito (recordemos que mantuvo en vela a señores) optó por la suscripción. Y numerosas mujeres escritoras le apoyaron, quedando sus nombres reflejados, como el de una tal Austen de 20 años.

Hay una frase que me ha resultado entre graciosa y tierna de su biógrafa respecto al protagonista masculino de su primera novela, que podría representar Colin Firth el Mr.Darcy de "Orgullo y prejuicio" como icono de todas estas novelas de mediados del siglo XVIII.

"Él tiene esa capacidad de ver a través de sus torpezas y tonterías"
Colin Firth en "Orgullo y prejucio" BBC, 1995.
Pero no nos engañemos, las protagonistas de las novelas de Austen podían ser muchas cosas menos torpes. 

La diferencia entre Fanny y Jane es que esta última, no retrataba a mujeres delicadas, preocupadas por ir de compras y sí firmes de carácter pero que al final, ingeniosas o inteligentes, divertidas o con gran conversación, acababan pasando por el altar como final feliz (y único)

La sensibilidad desbordó a los británicos. Tantos desmayos, insinuaciones, sensualidad no eran sanos, o quizás, sólo se cansaron, necesitaban un cambio. Y las novelistas estaban preparadas para ofrecer algo más fuerte. El público lo demandaba. Y Austen lo hizo con "Sentido y sensibilidad": la racionalidad frente a la emoción. 

Nunca se casó y escribió todas sus novelas en una mesa tan pequeña que cuesta imaginarla sentada horas y horas, perfilando a sus personajes sin sufrir dolor de espalda.

Los amantes, 1928 (Magritte)
Pienso en "Persuasion" y en el papel de la 'solterona', ese palabro no se ha extinguido. Y si a finales del XVIII era relegada a tocar el piano mientras los demás bailaban, ahora o bien, se le tiene lástima o se la sube a un altar donde parezca una heroína. Ni una cosa ni la otra.

La sensualidad está presente en toda la novela. Junto al dolor. Una mujer que sigue enamorada y finge no estarlo. Menudo papelón.

Al menos, Austen le regaló un final alegre a su protagonista, por supuesto tras hacerla sufrir durante toda la historia, en la que hay miradas que matan y provocan más chispas que una minifalda cinturón.

El mundo de la sensualidad y la sexualidad, el romance, el amor y el desamor es tan amplio como la historia de la Humanidad, así que ¿quedamos para una segunda cita?



(Continuará)


Joana Sánchez

5 comentarios:

  1. Con tu permiso ... Reblogueado: https://etarragof.wordpress.com/2016/01/11/relatos-urbanos-por-joana-sanchez-conducir-a-los-40-i/

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  2. ¡Gracias, Arantxa! Los comentarios me animan a seguir escribiendo. Y más con ese entusiasmo que tiene el tuyo :)

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